Reproducimos la carta que Elisa nos ha pedido que le publiquemos en el blog de Autobiografías.es

<<Cuando escuché hablar del Libro de tu Vida la verdad es que nunca pensé que llegaría a contratar vuestros servicios. Lo veía algo lejano y que daba pereza. Pues bien, yo estaba con mi rutina diaria, mis plantas, mi ropa, mis salidas al súper y mi casa. Y claro, pensando en Elena, mi hija, que si estará bien ahora que mi yerno ya ha encontrado trabajo. Que a ver si educan un poco mejor a Ignacio, mi nieto, que aunque le llamen Nacho yo en el fondo lo quiero como a mi vida misma. Pues bien, todas esas cosas en que pensamos las abuelas.

Entonces  vi una película que se titulaba “Ahora o nunca”, con Morgan Freeman y Jack Nicholson. Los nombres  me los ha tenido que buscar mi nieto en internet, porque no sabía yo escribirlos bien. Pues bien, en esa película los protagonistas hacen una lista de las cosas que quieren hacer antes de morir y las van haciendo. Es como una lista de deseos. Está muy bien la película y recomiendo verla porque da ganas de hacer cosas y de vivir.

Pues a lo que iba, cuando la vimos mi marido y yo dijimos que podíamos hacer lo mismo, hacer una lista con las cosas que queríamos hacer: ir a Venecia y montar en góndola, aunque Tomás se marea hasta en las barcas del Retiro. Ir a Benidorm a bailar, que me encanta;  que la verdad es que nunca hemos ido y nos hace ilusión. Hacer un crucero por los fiordos noruegos me hace mucha ilusión pero Tomás dice que nanai. ¡Qué paciencia tenemos que tener las mujeres!

También dijimos de ordenar todas las fotos y todos los recuerdos que tenemos en casa. Hasta las cartas que mi Tomás me enviaba desde la mili, en Melilla.

Otra cosa que dijimos fue plantar un pequeño huerto en el terreno. Probar las habas con ese sabor y los tomates esos de pera de cuando ya casi ni me acuerdo. ¡Qué recuerdos!

Pero pasó el tiempo y ni Venecia, ni Benidorm, ni huerto y ni un mal salmón noruego. Con mi Tomás no puedo, que le vamos a  hacer. Lo único que conseguí fue lo de las fotos. Llegó un día del chino con un montón de álbumes de fotos. Y estuvimos varias tardes con esa tarea. ¿Y sabéis que nos pasó? Que pensamos que eso algún día alguien lo tiraría, que no le prestaría atención. Y nos acordamos de vosotros. Si todo esto lo podemos tener en un libro, siempre se sabrá de nosotros.

Nunca pensé que tener el libro de nuestra vida me llenaría más que cualquier otra ilusión de siempre que había tenido. Mi padre siempre decía: “No hay cosa más fácil que dar consejo ni más difícil que saberlo tomar”. Pero en este caso la verdad es que si tuviera que dar un consejo a una amiga sería que os encargara el libro de su vida. Muchas gracias de verdad>>

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