Uno de los géneros literarios más curiosos y peculiares es la biografía personal, que narra las vidas de los héroes, de los líderes, de las personas famosas… Conocemos sus hazañas, sus logros, sus anhelos, las grandezas y las penurias que llenaron sus vidas. Unas vidas que los biógrafos muestran  fascinantes, admirables, magníficas o simuladas ante sus coetáneos.

Por eso, las biografías tienen tanto atractivo como género literario, porque hacen al personaje biografiado protagonista de su tiempo y referencia para sus contemporáneos; de algún modo, el libro que refleja una vida se convierten en una extensión de ese tiempo y esas gentes, trascienden las épocas, los lugares y las generaciones.

Las biografías son la expresión de una vida en todas sus dimensiones: familiar, vecinal, afectiva, social, laboral, colaborativa, espiritual, emocional, educativa, profesional, ética, política, estética…

Cuando se escribe un libro de una vida, se construye un puente de palabras. Cada tramo del puente es una etapa de la vida. Y tramo a tramo, se recorre el puente nutrido de hechos, experiencias y sentimientos, también de creencias, recuerdos y motivaciones. Cada suceso, cada relación, cada empeño, cada proyecto, cada conquista es un bastión del puente, que lo sostiene, lo apoya y lo fortalece.

Desde el pretil del puente enfocamos con perspectiva el horizonte que ofrecen las biografías. Nada resulta más apasionante que mirar hacia ese horizonte y hallar las huellas del transcurrir de toda una vida.

 

Un primer paso a la autobiografía

Tan apasionante resulta que de pronto aparece en el pensamiento cómo hacer una  autobiografía. Y si quiero escribir sobre mi propia vida y redactar ese relato, ¿qué sería lo primero de mi autobiografía? ¿cómo lo hago para que el libro sobre mi vida sea completo y trascendental? ¿a quién debo recurrir para que mi autobiografía se convierta en algo realmente auténtico y original?

Todo lo que hemos hecho, pensado y sentido en nuestra vida es digno de ser narrado. Se abre la mente y el corazón y la vida se regenera a través de este relato sobre mi persona y mi vida. Todas las personas, los lugares y los momentos que forman parte de nuestra vida se armonizan entonces en la biografía personal. Forman una línea que crece en longitud y en anchura, que en algunos trozos se retuerce y se enmaraña, se complica y dificulta su aspecto. En otros trozos, la línea se muestra impetuosa, recta y decidida. Algunos trozos de ese relato autobiográfico son una línea imperceptible que casi llega a desaparecer, aunque muchos trozos se muestran rotundos, fuertes y perfectos.

El interés de una autobiografía lo tienen los sucesos, las actividades, los recuerdos, los anhelos y los deseos, a veces hasta cumplidos.

El atractivo de la biografía es que recorre la propia vida, con la grandeza y las miserias que nos acompañaron; con la felicidad y las preocupaciones que nos marcaron; con los triunfos y  las pérdidas que estuvimos dispuestos a aceptar.

El arte de la biografía personal se halla en que convierte una vida en la historia del héroe legendario, del líder motivado y motivador, y del auténtico descubridor de su propia época.

La autobiografía es la vida y toda vida merece ser contada, escrita y recordada, para ser un regalo de valor inigualable.

 

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